jueves, 24 de diciembre de 2009

Soneto XXIII

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende el corazón y lo refrena,

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.


Garcilaso de la Vega


jueves, 5 de noviembre de 2009

Has vuelto

Has vuelto, organillo. En la acera
hay risas. Has vuelto llorón y cansado
como antes.
El ciego te espera
las más de las noches sentado
a la puerta. Calla y escucha. Borrosas
memorias de cosas lejanas
evoca en silencio, de cosas
de cuando sus ojos tenían mañanas,
de cuando era joven… la novia… ¡quién sabe!
Alegrías, penas,
vividas en horas distantes. ¡Qué suave
se le pone el rostro cada vez que suenas
algún aire antiguo! ¡Recuerda y suspiro!
Has vuelto, organillo. La gente
modesta te mira
pasar, melancólicamente.
Pianito que cruzas la calle cansado
moliendo el eterno
familiar motivo que el año pasado
gemía a la luna de invierno:
con tu voz gangosa dirás en la esquina
la canción ingenua, la de siempre, acaso
esa preferida de nuestra vecina
la costurerita que dio aquel mal paso.
Y luego de un valse te irás como una
tristeza que cruza la calle desierta,
y habrá quien se quede mirando la luna
desde alguna puerta.

¡Adiós, alma nuestra! parece
que dicen las gentes en cuanto te alejas.
¡Pianito del dulce motivo que mece
memorias queridas y viejas!
Anoche, después que te fuiste,
cuando todo el barrio volvía al sosiego
-qué triste-
lloraban los ojos del ciego.


Evaristo Carriego


viernes, 11 de septiembre de 2009

La ciudad

El río invierte el curso de su corriente.
El agua de las cascadas sube.
La gente empieza a caminar retrocediendo.
Los caballos caminan hacia atrás.
Los militares deshacen lo desfilado.
Las balas salen de las carnes.
Las balas entran en los cañones.
Los oficiales enfundan sus pistolas.
La corriente penetra por los enchufes.
Los torturados dejan de agitarse.
Los torturados cierran sus bocas.
Los campos de concentración se vacían.
Aparecen los desaparecidos.
Los muertos salen de sus tumbas.
Los aviones vuelan hacia atrás
Los rockets suben hacia los aviones.
Allende dispara.
Las llamas se apagan.
Se saca el casco.
La Moneda se reconstituye íntegra.
Su cráneo se recompone.
Sale a un balcón.
Allende retrocede hasta Tomás Moro.
Los detenidos salen de espalda de los estadios.
11 de Septiembre.
Chile es un país democrático.
Las fuerzas armadas respetan la constitución.
Los militares vuelven a sus cuarteles.
Renace Neruda.
Víctor Jara toca la guitarra. Canta.
Los obreros desfilan cantando
¡Venceremos!


Gonzalo Millán


lunes, 8 de junio de 2009

Orsei

No sé por qué no grité
cuando vi que llegó el centro
y la peinaste sabiendo
que moriría en la red.

No sé por qué cuando fuiste
festejando a los alambres
un grito amagó a brotarme
y lo apreté con los dientes.

No sé por qué
no esperé a que terminara el partido.
No sé de dónde
era el frío que me encimó en la Colombes.
No sé por qué
no compré el choricito habitual
y no encendí la Oriental
pa' revivir la emoción...

No sé en quién iba pensando
por qué fui tan distraído
y en el ómnibus vacío
perdí mi gorrito 'e hincha.

Yo te admiro desde años,
si te tengo en el taller
pegado junto a Gardel
en la pared del vestuario.
Pero a veces pienso cosas
como cuando leo el diario...
y allí sale que un gol tuyo
es diez veces mi salario.

Alguno puede pensar
que es porque envidio tu gloria
pero entre lo que no sé
sé que es muy vieja esa historia.
Hoy de nuevo en el taller
no sé qué fue que sentí
cuando de nuevo te vi
despreocupado, sonriente;
vos me mirabas feliz,
yo fui a marcar como siempre
cuando sentí de repente
que me quedaba en orsei...

No sé qué fue que pasó
los muchachos preguntaron
cuando vieron solo al mago
sosteniendo la pared.


Mauricio Ubal
Rumbo - (1982) Sosteniendo la pared



sábado, 25 de abril de 2009

Whisky and soda

soy llevado sobre circunferencias de acero
que ruedan sobre complacientes paralelas también de acero
chupo el cilindro forrado de papel
que contiene hojas picadas tostadas encendidas en la punta
bebo en la vasija de cuarzo traslúcido
este líquido compuesto de alcohol
mezclado con agua donde sube el gas en esferitas
esgrimo este otro cilindro de madera con eje de grafito
lo aplico sobre la celulosa blanca plana sumamente delgada
alzo por fin mi repugnante corazón sobre las olas correctas de la técnica
y consigo decir te quiero


César Fernández Moreno