jueves, 25 de diciembre de 2008

A fábrica do poema

sonho o poema de arquitetura ideal
cuja própria nata de cimento
encaixa palavra por palavra, tornei-me perito em extrair
faíscas das britas e leite das pedras.
acordo!
e o poema todo se esfarrapa, fiapo por fiapo.
acordo!
o prédio, pedra e cal, esvoaça
como um leve papel solto à mercê do vento e evola-se,
cinza de um corpo esvaído de qualquer sentido
acordo, e o poema-miragem se desfaz
desconstruído como se nunca houvera sido.
acordo! os olhos chumbados pelo mingau das almas
e os ouvidos moucos,
assim é que saio dos sucessivos sonos:
vão-se os anéis de fumo de ópio
e ficam-me os dedos estarrecidos.
metonímias, aliterações, metáforas, oxímoros
sumidos no sorvedouro.
não deve adiantar grande coisa permanecer à espreita
no topo fantasma da torre de vigia
nem a simulação de se afundar no sono.
nem dormir deveras.
pois a questão-chave é:
sob que máscara retornará o recalcado?


Waly Salomão




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Waly, permiso...
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sueño un poema de arquitectura ideal
cuya propia nata de cemento
encaja palabra por palabra, me volví experto en extraer
chispas del pedregullo y leche de las piedras.
¡despierto!
y todo el poema se deshace, hilacha por hilacha.
¡despierto!
el edificio, piedra y cal, revolotea
como un papel liviano suelto a merced del viento y se desvanece,
ceniza de un cuerpo no percibido por ningún sentido
despierto, y el poema-espejismo desaparece
demolido como si nunca hubiera sido.
¡despierto! los ojos cegados por la saliva reseca
y los oídos sordos,
así salgo de sucesivos sueños:
se disipan los anillos de humo de opio
y quedan mis dedos aterrados.
metonimias, aliteraciones, metáforas, oxímoros
hundidos en el remolino.
no servirá de mucho permanecer espiando
en la cima fantasma de la torre de vigía
ni simular perderse en el sueño.
ni dormir de veras.
pues la pregunta clave es:
¿con qué máscara regresará lo reprimido?

lunes, 6 de octubre de 2008

Hormigas

A la cálida vida que trascurre canora
con garbo de mujer sin letras ni antifaces,
a la invicta belleza que salva y que enamora,
responde, en la embriaguez de la encantada hora,
un encono de hormigas en mis venas voraces.

Fustigan el desmán del perenne hormigueo
el pozo del silencio y el enjambre del ruido,
la harina rebanada como doble trofeo
en los fértiles bustos, el Infierno en que creo,
el estertor final y el preludio del nido.

Mas luego mis hormigas me negarán su abrazo
y han de huir de mis pobres y trabajados dedos
cual se olvida en la arena un gélido bagazo;
y tu boca, que es cifra de eróticos denuedos,
tu boca, que es mi rúbrica, mi manjar y mi adorno,
tu boca, en que la lengua vibra asomada al mundo
como réproba llama saliéndose de un horno,
en una turbia fecha de cierzo gemebundo
en que ronde la luna porque robarte quiera,
ha de oler a sudario y a hierba machacada,
a droga y a responso, a pabilo y a cera.

Antes de que deserten mis hormigas, Amada,
déjalas caminar camino de tu boca
a que apuren los viáticos del sanguinario fruto
que desde sarracenos oasis me provoca.

Antes de que tus labios mueran, para mi luto,
dámelos en el crítico umbral del cementerio
como perfume y pan y tósigo y cauterio.


Ramón López Velarde


martes, 26 de agosto de 2008

Policronías

Es increíble pensar que hace doce años
cumplí cincuenta, nada menos.

¿Cómo podía ser tan viejo
hace doce años?

Ya pronto serán trece desde el día
en que cumplí cincuenta. No parece
posible.
El cielo es más y más azul,
y vos más y más linda.
¿No son acaso pruebas
de que algo anda estropeado en los relojes?
El tabaco y el whisky se pasean
por mi cuarto, les gusta
estar conmigo. Sin embargo
es increíble pensar que hace doce años
cumplí dos veces veinticinco.
Cuando tu mano viaja por mi pelo
sé que busca las canas, vagamente
asombrada. Hay diez o doce,
tendrás un premio si las encontrás.
Voy a empezar a leer todos los clásicos
que me perdí de viejo. Hay que apurarse,
esto no te lo dan de arriba, falta poco
para cumplir trece años desde
que cumplí los cincuenta.
A los catorce pienso
que voy a tener miedo,
catorce es una cifra
que no me gusta nada
para decirte la verdad.


Julio Cortázar
que hace cuarenta y cuatro años
cumplió cincuenta.



sábado, 12 de abril de 2008

Cetrería

Liebre, venado, faisán.

                                   No me atrae la caza
ni me gusta alinear la carne roja
en bandejas de plata.

Pero el halcón
acaba de traerme tus ojos.

Amo la cetrería.

                      Mañana
                      ha de traerme tu mirada.


Ana Emilia Lahitte