sábado, 30 de abril de 2011

Instrumentos

Enseguida he sabido que la funda de guitarra que llevaba a la espalda estaba vacía. Cada visita, antes de acomodarse en el diván, me relata una de sus pérdidas. En una ocasión le robaron el saxo unos que se la tenían jurada. El violín se lo arrebató un hombre que dijo ser de otro planeta. Incluso lanzó por los aires el clarinete del que salían larvas blancas del tamaño del dedo gordo.
Mientras doblaba la funda, me ha preguntado si mi esposa había vuelto. No, le he dicho; es más, había pensado regalarle su guitarra.


Enrique Parra Veïnat