jueves, 5 de noviembre de 2009

Has vuelto

Has vuelto, organillo. En la acera
hay risas. Has vuelto llorón y cansado
como antes.
El ciego te espera
las más de las noches sentado
a la puerta. Calla y escucha. Borrosas
memorias de cosas lejanas
evoca en silencio, de cosas
de cuando sus ojos tenían mañanas,
de cuando era joven… la novia… ¡quién sabe!
Alegrías, penas,
vividas en horas distantes. ¡Qué suave
se le pone el rostro cada vez que suenas
algún aire antiguo! ¡Recuerda y suspiro!
Has vuelto, organillo. La gente
modesta te mira
pasar, melancólicamente.
Pianito que cruzas la calle cansado
moliendo el eterno
familiar motivo que el año pasado
gemía a la luna de invierno:
con tu voz gangosa dirás en la esquina
la canción ingenua, la de siempre, acaso
esa preferida de nuestra vecina
la costurerita que dio aquel mal paso.
Y luego de un valse te irás como una
tristeza que cruza la calle desierta,
y habrá quien se quede mirando la luna
desde alguna puerta.

¡Adiós, alma nuestra! parece
que dicen las gentes en cuanto te alejas.
¡Pianito del dulce motivo que mece
memorias queridas y viejas!
Anoche, después que te fuiste,
cuando todo el barrio volvía al sosiego
-qué triste-
lloraban los ojos del ciego.


Evaristo Carriego


2 comentarios:

Juan de Marsilio dijo...

El último organito
Tango
1949
Music: Acho Manzi
Lyric: Homero Manzi









Las ruedas embarradas del último organito / vendrán desde la tarde buscando el arrabal,/con un caballo flaco y un rengo y un monito / y un coro de muchachas vestidas de percal.

Con pasos apagados elegirá la esquina / donde se mezclan luces de luna y almacén / para que bailen valses detrás de la hornacina / la pálida marquesa y el pálido marqués.

El último organito irá de puerta en puerta / hasta encontrar la casa de la vecina muerta, / de la vecina aquella que se cansó de amar; / y allí molerá tangos para que llore el ciego, / el ciego inconsolable del verso de Carriego,/que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral.

Tendrá una caja blanca el último organito / y el asma del otoño sacudirá su son, / y adornarán sus tablas cabezas de angelitos/ y el eco de su piano será como un adiós.

Saludarán su ausencia las novias encerradas/ abriendo las persianas detrás de su canción, / y el último organito se perderá en la nada /y el alma del suburbio se quedará sin voz.

Te lo recomiendo en la voz de Goyeneche o la de Edmundo Rivero.

bim dijo...

Sí, Juan, la de Rivero es la que prefiero.
Un abrazo.