domingo, 23 de abril de 2006

Beatrice

      Aquel muchacho Dante
campaneaba tu paso en las esquinas
y después de mirarte de callado
se encerraba en la pieza y escribía...
y no se te ocurrió por un instante
pensar que el gil de Dante
te quería?

      Y luego andaban sueltos por Florencia
cada versos de amor que eran un lujo,
y todo a vos,
      y muchos
            lo sabían...
y no se te ocurrió por un minuto
pensar en lo gigante que se haría
el gil aquel por lo que te escribía?

      Yo quisiera saber qué te vería
para vivir cantando tu memoria,
si no le diste cinco de bolilla.

      De vos,
que no le dabas ni la hora,
de él,
que te miraba y se moría
no logro distinguir al más idiota.

      Y debe ser,
sin duda,
porque a veces
a mí también me pasan esas cosas.


Juan de Marsilio

5 comentarios:

Juan de Marsilio dijo...

Gracias por poner un texto mío en tan buena compañía. Juan de Marsilio

bim dijo...

Juan, qué honor recibir tu visita, y qué alegría saber que te sentís bien acompañado.
Un gran abrazo.

Caro dijo...

Encontré este poema escrito a mano suelto en un hoja y lo tuve que googlear. ¡Me encantó!

Caro dijo...

Encontré este poema escrito a mano suelto en un hoja y lo tuve que googlear. ¡Me encantó!

bim dijo...

Caro, me alegro de que compartamos el gusto, gracias por la visita.